martes, 19 de agosto de 2014

¿Sueños, recuerdos o pensamiento?

Escrito en 2011


Hay veces que me pregunto:
   ¿Qué si los sueños  podrían tratarse de hechos ocurridos y que nuestra memoria  es más vulnerable cuando está relajada.
   Tengo la suerte de recordar prácticamente casi todo aquello que sueño, e  incluso sé que mis sueños son en color: pues  los percibo tal cual y llenos de detalles, aunque no sé exactamente  el por qué. Hay un sueño que se viene repitiendo con bastante frecuencia de un tiempo hacia ahora, el escenario se desarrolla en los bajos de un edificio: digamos como si fuese un garaje muy grande,  pero que  en vez de plazas de aparcamiento, son cuartos independientes con su correspondiente  puerta.
   Por las zonas comunitarias  se aprecian caminos, que están llenos de escombros y suciedad. Y junto a mí se encuentran diferentes familiares llegados de Extremadura y que yo trato de enseñarles que en el cuarto de mi propiedad guardo diferentes creaciones realizadas por mí, mayoritariamente son tallas en madera.
   Aunque a mis familiares no les dicen nada, observo en sus miradas extrañeza y me siento obligado a decirles, que hay mucha delincuencia y que todo está en ese lamentable estado, porque se dedican a robar y destrozar todo aquello que los demás tenemos allí almacenado.
   Al repetirse con cierta frecuencia y no recordar exactamente cómo transcurre el resto de lo sucedido, me hace pensar que quizás se trate de recuerdos lejanos y que tal vez estos hayan sido vividos por mí  en cualquier lugar o espacio de tiempo anterior.
   No es solo este caso: tengo algunos sueños  más que se han repetido a lo largo de mi vida  y en alguno de ellos… he podido comprobar  que llegando a un lugar en medio del monte, en mi ciudad natal y en reiteradas ocasiones  he llegado a un sitio en concreto  y he visto el mismo lugar donde en sueños siempre aparece una señora mayor que está comiendo castañas  sentada sobre una  gran roca.
   Cuando he sido consciente que me encontraba en el lugar y lo único que faltaba en la escena era la señora: parece fácil contarlo así,  pero en esas ocasiones  se me erizaban los pelos de mi cuerpo y sentía una sensación  extraña.
   Por eso, me pregunto: ¿Quién sabe qué hay de realidad en aquello que percibimos como la vida?
   Quizás los hombres en sí no seamos más que un simple pensamiento y que a través de este seamos capaces de fraguar nuestra vida, todo aquello que nos rodea y que posiblemente tengamos la capacidad de comunicarnos sin necesidad de emplear ningún medio y que esto sea simplemente por proximidad.
   Tal vez podríamos ser incluso cualquier tipo de células o bacterias en otro organismo superior…
   «Son preguntas que con frecuencia acuden a mi cabeza y que hasta ahora no he podido llegar a ninguna conclusión».
   Me baso en la estructuración y la organización que ejercen las células en los seres vivos.


©®Francisco Izquierdo Herrero

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