Escrito en mayo de 2013
He observado que en mi ciudad están prosperando los negocios dónde se están especializando en crear estilismo canino.
Donde además cuentan con peluquería, les dan masajes, les bañan, le hacen la manicura etc. Y, todo dentro de esta crisis dónde algunos ni siquiera pueden cubrir las necesidades básicas
¿Hasta dónde puede llegar la hipocresía de las personas?
Personalmente lo encuentro ridículo e innecesario, ellas no necesitan vestidos, sino un buen trato, una buena alimentación y mucho afecto: pues es lo que ellos nos aportan a las personas. Lo de comprarles vestidos, no es ni siquiera por las mascotas en muchos de los casos, sino para dar a entender la posición social de sus dueños. Es lamentable, ver muchas veces como les gritan cuando su mascota ensucia el traje e incluso algunas personas llegan a pegarles. Yo, tengo una perrita, que no tiene más traje que el que la naturaleza le ha proporcionado. Pero, en cambio, tiene todo el cariño que necesita de sus dueños. Su alimentación principal es pienso, pero uno equilibrado, aparte, también demanda en ocasiones aquello que estemos degustando. También se mantiene su salud controlada, mediante las visitas oportunas al veterinario teniendo su cartilla sanitaria completa a cuantas vacunas son necesarias. Todo esto le proporciona una alegría y vitalidad entrañable, cumplirá 9 años en el mes de junio y no ha estado enferma de nada. Y, cuando salimos a pasear, cuando la puedo dejar suelta por algún sitio dónde no transitan vehículos, tampoco tengo que gritarla para que venga junto a mí, no tengo que preocuparme de ella, porque al sentirse tan libre ella es la que está pendiente de los pasos que doy, para seguirlos. Eso es lo único que necesita una mascota, todo lo demás es superfluo.
© ®Francisco Izquierdo Herrero
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