lunes, 11 de agosto de 2014

El día de todos los Santos



   Escrito el 22 de octubre de 2011 un (S) 19:08

Está cerca día de todos los santos y me resulta curioso que haya tantas maneras de celebrar lo mismo y  de tan diferentes maneras, quizás todo promovido con el único interés del consumismo sobre todo últimamente .
   Ahora es conocido como Halloween y consiste entre otras cosas  en festejar  por todo lo alto  incluido la forma de vestir, pues las personas que participan se disfrazan haciendo  que  las cosas relacionadas con la muerte adquieran  un tono  humorístico. Todo va dirigido a la comercialización de trajes, artículos festivos y flores para  según ellos rendir  culto a los difuntos.
   «Lo americano vende mucho y los comerciantes enseguida convierten todas las costumbres en obligaciones con el único afán recaudatorio y beneficio personal».
   Otra forma consiste en la oferta de flores y adornos para acompañar durante unos días a los difuntos y engalanar los cementerios, llenándose estos de todo tipo de personas, unos para que vean que aún se acuerdan de sus familiares fallecidos: les llevan  los mejores ramos y flores  y durante el resto del año ni siquiera se dejan caer  por allí.
   Aquí, donde resido ahora, en las pastelerías elaboran un dulce típico, huesitos de santos,  todo  con el afán de sacar dinero extra. En fin, que cada cual es dueño de su vida y con ella puede hacer lo que le venga en ganas, pero me parece muy triste, que los alrededores de los cementerios se convierta en esos días en un mercadillo y lo que pueda conllevar, pues,  incluso algunos visitantes  se dedican a robar las flores  con el fin de revenderlas y sacarse así un dinero extra,  otros simplemente las quitan y se las ponen a sus difuntos.

   Recuerdo con nostalgia aquellos días de difuntos en mi infancia, donde todo consistía en que  los mayores acudían por la mañana al cementerio para ponerles flores y acompañar durante unas horas a sus difuntos y por la tarde  convertirlo en una reunión  entre  familiares,  vecinos  y amigos .
   En las inmediaciones del barrio, es decir, en pleno campo, pues, nosotros vivíamos a las afueras de la ciudad  y a partir de nuestras casas todo eran retamas, tomillares y lavandas. Los muchachos nos pasábamos toda la tarde mientras que los adultos se afanaban en preparar una fogata, a base de retamas y tomillos y cuando el fuego se convertía en ascuas   se echaban las castañas (en Plasencia conocidas por  calbotes) y  se asaban  y luego se arropaban con las lavandas, eso conseguía que se ablandaran y aromatizasen al mismo tiempo.
Aún recuerdo el delicioso sabor y  la unión que había entre los vecinos  y amigos, pues , en realidad parecíamos familiares, unos llevaban castañas, otros el pan y el vino y los demás chorizos, morcillas, costillas… y, con todo, se hacía una merienda-cena en compañía de niños y adultos.
   Entre otras cosas nos hacían comprender lo importante que eran los amigos y los vecinos, había tal unión que parecíamos una gran familia.
   Eso hoy por desgracia se ha perdido, ahora solo interesa el individualismo y el interés económico…; pero en mi caso, prefiero seguir recordando  el día de los difuntos como cuando era un niño.
   Y estos días, más que cualquier otro, recuerdo con mucho cariño a todos aquellos que formaron parte de mi vida y que hoy son difuntos. Aunque, a decir verdad, ellos me acompañan siempre en mi corazón y el pensamiento.
 Va por ellos este escrito, en el que expreso mis sentimientos  y desacuerdos.



©®Francisco Izquierdo Herrero






No hay comentarios:

Publicar un comentario