jueves, 21 de agosto de 2014

Por un mundo mejor...

   
   Escrito en 2013


     Me dirijo a todos aquellos «señores» que nos gobiernan y, por tanto, a quienes deberían defender los derechos y tratar de conseguir el bienestar de todos aquellos a quienes representan, su pueblo.
   Actualmente, como es bien sabido por toda la humanidad, el mundo lleva un camino que no se debe permitir. Hay claras evidencias de la poca dedicación o desinterés con las que tratan de resolver esta precaria situación, a la que su manifiesta actitud e ineptitud nos han llevado.
   Desde aquí les propongo la solución al problema que según sus actuares,  ustedes aún está por dilucidar. Desde mi punto de vista, como persona que me gusta vivir la realidad sin necesidad de tener que enmascararla, e impulsado por la inquietud que me caracteriza: me atrevo a darles una idea que considero debería, además, de ser respetada, tenerse en cuenta.
   Dejen Uds. de gastar el capital disponible en celebrar llamativos e inservibles juicios sobre personas corruptas: entre otras cosas, porque el hecho de llevar a prisión a quienes ni siquiera están obligados a devolver los beneficios obtenidos, tampoco solucionan nada con ello. Según mi opinión considero más acertado que se luche por que estas cosas no vuelvan a suceder. Si ese mismo dinero que gastan en cosas que no aportan ni revierten beneficio alguno sobre el pueblo lo dedicasen a generar empleo, es decir, algo que sin duda alguna por mi parte, eso mismo nos ayudaría no solo a salir de esta crisis mundial…
   Dejen Uds. también de perder el tiempo en buscar y señalar posibles culpables (economía sumergida, desempleo, seguridad social, pensiones, etc.). Sí aún, así siguen pensando que esto no tiene solución permítanme  decirles que están  muy equivocados. Ni siquiera salir de esta Crisis o el hecho de conseguir un mundo mejor dependen de tener que inventar un nuevo sistema: la clave está en la palabra respeto.
  Sí, así de sencilla es la solución que para todos Uds. a día de hoy nos quieran convencer de que este pensamiento  es una utopía: Es tan fácil  de resolver, que por el hecho de su simpleza ni siquiera lo han llegado a barajar como posibilidad. Se trata sencillamente de respetar todo lo que está escrito y legislado por todos aquellos que en su día propusieron y aprobaron por decretos Uds. mismos, los políticos.
   Sí de veras quieren solucionar lo que estamos padeciendo, sobre todo los más desfavorecidos: la idea es sencilla pero efectiva.
   No tengan en cuenta que ésta ha surgido de un humilde albañil que por desgracia y causas ajenas a él se ve privado del derecho al trabajo: su único medio posible de poder afrontar los gastos que la sociedad le exige, como a cualquier otro ciudadano, para poder seguir sobreviviendo. Éste que escribe, en nombre de todos aquellos que no piden ayudas económicas, sino un trabajo con el único fin de poder disfrutar de un derecho que le pertenece por ley y, naturaleza: la vida.
   Espero con esto que: si no consigo mi mayor anhelo «Por un mundo mejor y para todos por igual»  no traten de justificar sus actos en algo tan irreal como el decir que no hay soluciones a corto, medio y largo plazo.

   En la vida y en la lectura, no se ha de conformar uno con lo que está a simple vista: lo esencial suele estar entre líneas.
   «No es necesario ni requisito exigido por  naturaleza tener que acudir a la universidad  para saber de qué trata la vida.   Como todo en ella, muchas veces  las  metas  se alcanzan con el simple propósito o por pura casualidad». (Francisco Izquierdo Herrero, albañil en situación de precariedad y desempleo por causas ajenas).


© ®Francisco Izquierdo Herrero


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