Escrito en mayo de 2013
Caminando junto al río, y al compás del
agua, dejo que mi mente me lleve hasta donde esta quiera. Mis pensamientos, son
acompañados por el sonido del río y el trinar de los pájaros al verme caminar
exhorto en mis pensamientos…
Hoy, caminando a orillas del río Ebro, he
dejado libertad a mis pensamientos y me he dejado llevar por ellos. En mi cabeza
ha surgido una pregunta ¿qué habrá después? ¿Vida, silencio, nada? Me he cruzado
con un matrimonio y hemos intercambiado unos ¡Buenos días! Era una pareja joven
y ella estaba embarazada y sin darme cuenta, me he visto envuelto en un halo de
inspiración que me llevado hasta esta reflexión. Esa misma pregunta, se la
puede estar haciendo el niño que está en el interior del vientre materno ¿Qué
hay después? El niño tiene que permanecer en ese estado o medio de vida un periodo de tiempo que va desde que el
óvulo es fecundado y transcurre, paso a paso,
como todos sabemos hasta alcanzar el desarrollo y una vez
conseguido, desprenderse de ese mundo
que hasta ahora le ha permitido vivir y desarrollarse como un ser humano, ese periodo ha transcurrido en un
espacio de tiempo relativamente corto, nueve meses de rigor ese es el
tiempo estimado por normal, y una vez
alcanzado el desarrollo; despedirse de ese espacio que le ha permitido vivir. Para
pasar de un estado a otro es necesario desaparecer físicamente del medio, o
sea, lo que conocemos como muerte. A la siguiente etapa llegamos tras el
nacimiento, en otro nuevo mundo, donde es diferente incluso la forma de
alimentarnos, respirar, moverse, además ahora
no estamos solos, nos acompañan otros seres que están en un estado
más avanzado y nos ayudan a ir aprendiendo el funcionamiento de todo lo
que está a nuestro alrededor. Esta etapa consta por norma general de cuatro
etapas, niñez, adolescencia adulto y ancianidad. Transcurriendo todo ello, poco
a poco, para alcanzar el desarrollo necesario, en vez de meses, son años los
que se precisan y en algunos casos pueden pasar incluso de cien, para de nuevo tener que abandonar otra vez el
medio que les ha permitido crecer y desarrollarse. A veces no se logra alcanzar
las cuatro etapas y se fallece antes… y ese espacio transitorio es conocido por
nosotros como la muerte y, es ahí, donde mi pregunta encuentra la respuesta: la
muerte podría tratarse simplemente de un espacio de tiempo que hay entre una
etapa y otra. En esta etapa, el tiempo de desarrollo puede tratarse de cientos,
miles o incluso millones los años que tienen que transcurrir, para que se
cumpla una vez más, lo que científicamente está demostrado: la materia no se destruye,
se transforma y que en el Universo hay una ley que se cumple rigurosamente una
y otra vez cíclicamente y por tanto la única diferencia que hay entre un estado
y otro, no es más que la relatividad del
tiempo. A mayor nivel de desarrollo es mayor el tiempo en pasar de un estado a
otro…
Ese pensamiento, junto al trinar de los
pájaros, el sonido del agua, la brisa y el perfume que encuentro en el sendero
junto al río, me llenan de esperanza y
me hacen pensar que puede que en la
siguiente etapa, quizás no sea un ser humano, pero que cabe la posibilidad de
ser algo de lo anteriormente escrito: animal, brisa, agua,
olor e incluso un granito de arena del camino,
acompañando a cualquier ser vivo o inerte en otro estado pero, formando parte de su entorno…
Durante el camino, dejo que mis pensamientos
me lleven hasta donde estos quieran y al igual que el río no pone freno a sus
aguas, les dejo correr libremente y les acompaño hasta donde estos me quieren llevar.
© ®Francisco Izquierdo Herrero
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