Un libro no trata solo de una portada ni de una
historia que contar. Detrás de un libro hay ante todo muchas horas de
dedicación, entusiasmo y buenas intenciones… infinidad de horas de estar
sentado frente al ordenador indagando en busca de información, tratando de
construir una historia ficticia o no que además de atractiva y entretenida ha
de resultar sobre todo verosímil… ya que tanto el éxito de un escritor como el
de las personas dependen en gran medida de la credibilidad que estos sean capaz
de generar en los demás.
Las
palabras no se rehílan solas para construir frases con sentido, los capítulos
no se tornan equilibrados por sí mismos ni las tramas se entretejen por
casualidad: todo forma parte de la entrega tácita y solitaria de una persona
que desea llegar a los demás a través de la escritura, a ser leída…
A veces,
detrás de un borrador puede haber años de sudores, de angustias, de soledad
frente al teclado; pero aun así, no es eso lo peor que le puede ocurrir a
alguien que intenta transmitir aquello que alberga en su interior, y, que a
pies juntillas, cree que merece ser compartido por todo aquel que se pueda
sentir atraído o interesado, sino por el hecho de que son pocos los que logran
ver cumplido su anhelo de ser reconocidos como escritores.
En fin,
que le voy a contar a ustedes que ya no sepan…
©®Francisco Izquierdo Herrero
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