domingo, 10 de agosto de 2014

A diferencia de lo que muchos presuponen:


Un libro no trata solo de una portada ni de una historia que contar. Detrás de un libro hay ante todo muchas horas de dedicación, entusiasmo y buenas intenciones… infinidad de horas de estar sentado frente al ordenador indagando en busca de información, tratando de construir una historia ficticia o no que además de atractiva y entretenida ha de resultar sobre todo verosímil… ya que tanto el éxito de un escritor como el de las personas dependen en gran medida de la credibilidad que estos sean capaz de generar en los demás.
   Las palabras no se rehílan solas para construir frases con sentido, los capítulos no se tornan equilibrados por sí mismos ni las tramas se entretejen por casualidad: todo forma parte de la entrega tácita y solitaria de una persona que desea llegar a los demás a través de la escritura, a ser leída…
  A veces, detrás de un borrador puede haber años de sudores, de angustias, de soledad frente al teclado; pero aun así, no es eso lo peor que le puede ocurrir a alguien que intenta transmitir aquello que alberga en su interior, y, que a pies juntillas, cree que merece ser compartido por todo aquel que se pueda sentir atraído o interesado, sino por el hecho de que son pocos los que logran ver cumplido su anhelo de ser reconocidos como escritores.


   En fin, que le voy a contar a ustedes que ya no sepan…

©®Francisco Izquierdo Herrero

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