viernes, 29 de agosto de 2014

«El éxito en la vida, muchas veces, depende del lugar elegido para llevarla a cabo…»

Escrito en junio de 2013

Un día cualquiera del mes de mayo… caminaba por la acera que hay junto al jardín que está situado a escasos metros de mi residencia habitual. Cuando escuché un tímido / chipi, chipi, chipi / chip, chip, chip / chipi /, que provenía  de uno de los jóvenes arbustos que están situados en los alcorques  que acompañan a la hilera de bordillos que dan forma al vial, (Camino de Anduva entre  las confluencias de Avda. República  Argentina y  la  calle  Rioja),  alcé la vista y, haciendo uso  de mi fino oído…, conseguí descubrir  que se trataba de una hembra de jilguero que estaba sobre su nido, incubando los  huevos de su futura descendencia: «Estará llamando a su marido, el señor jilguero, para que la traiga algún tente en pie» -pensé en aquel instante.
   Como es normal en mí, comencé a tratar de razonar  mis dudas: «¿Por qué habrá elegido este esmirriado árbol? Con la cantidad de ellos que hay en esta zona, e incluso con más follaje,  si lo que quiere es pasar desapercibida. Bueno…,  tal vez prefiera disponer de visibilidad,  por si acaso ha de salir zumbando ante cualquier imprevisto…, o  quizás el  motivo se deba, a que cuando comenzó la construcción de su hogar…, la floración  del mismo  la hizo pensar que el color de sus perfumadas flores  al coincidir con el amarillo de sus alas eso mismo podría servirle  de  camuflaje  frente a  su único peligro, los viandantes.


   En esa zona ajardinada, además del césped, nacen y  crecen diversas plantas, como el diente de león, y otras gramíneas e insectos  que forman parte de su ciclo de alimentación. También el agua está disponible por el riego diario.  Todo lo observado me hace pensar que la naturaleza es sabia y que los animales  para nada son tontos. En fin,  el misterio de la elección del lugar creo que lo he resuelto satisfactoriamente: lo que no entiendo es el hecho de tener que escribir y compartir. Tampoco me preocupa mucho  saber el porqué,   ya que es algo que me hace sentir pletórico, y creo que solo por eso merece la pena el tiempo  empleado para dar forma y vida a estos acontecimientos que veo, vivo y disfruto cada día.


© ®Francisco Izquierdo Herrero

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