martes, 7 de octubre de 2014

Presentación de algunos personajes que aparecen en Vidas Truncadas…


Los  padres de Antonio eran personas sencillas, con buenos principios y sentimientos. Estos, trataban de inculcar a sus descendientes los mismos valores que en su día  aprendieron de sus progenitores. José, el padre, era un hombre  muy extrovertido; le placían las bromas;  hacer reír a los demás, y también era un poco exagerado a la hora de dialogar, además de ser una apreciada y excelente persona. En cambio, Manuela era  más moderada, sensata, reservada y formal. Por lo que, se encargaba de dirigir la casa, y, a todos los que en ella convivían. —Como la mayoría de los padres de aquella época, estos carecían de estudios y apenas sabían leer ni escribir; pero en cambio, contaban con unos valores y principios que hacían cumplir, a sus hijos, a rajatabla.

    Manuela, por aquel entonces, era una mujer de 46 años, grande, afable y muy entregada a los demás. Sobre su cabeza, lucía una esplendorosa, ondulada y vaporosa mata de pelo castaño; sobre su redondo  y expresivo rostro brillaban dos alegres luceros marrones; junto a su fina y recta nariz, unos labios grandes, delgados y ligeramente azulados, todo ello  rematado por un corto y grueso cuello. Le gusta vestir con sencillez amplias, coloridas y  estampadas  batas abotonadas. Manuela era una mujer robusta de brazos y piernas gruesas y pesadas. Su caminar era tan sosegado y relajante como ella misma; pero, sin embargo, era una mujer de mente lúcida, resuelta y capacitada para solucionar cualquier imprevisto.

   En la morada de Antonio, la relación filial-paterna estaba basada en el cariño y el respeto mutuo. 

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